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23.2.18

....DULCIDIO....



....Historia del lagarto que tenía la costumbre de cenar a sus mujeres....


A la orilla del río, oculta por el pajonal, una mujer está leyendo. 
Érase que se era, cuenta el libro, un señor de vasto señorío.
Todo le pertenecía: el pueblo de Lucanamarca y lo de más acá y lo de más allá, las bestias señaladas y las cimarronas, las gentes mansas y las alzadas, todo: lo medido y lo baldío, lo seco y lo mojado, lo que tenía memoria y lo que tenía olvido.
Pero aquel dueño de todo no tenía heredero. Cada día su mujer rezaba mil oraciones, suplicando la gracia de un hijo, y cada noche encendía mil velas.
Dios estaba harto de los ruegos de aquella pesada, que pedía lo que Él no había querido dar.
Y al fin, por no escucharla más o por divina misericordia, hizo el milagro.
Y llegó la alegría del hogar.
El niño tenía cara de gente y cuerpo de lagarto. Con el tiempo el niño habló, pero caminaba arrastrándose sobre la barriga.
Los mejores maestros de Ayacucho le enseñaron a leer, pero sus pezuñas no podían escribir.
A los dieciocho años pidió mujer.
Su opulento padre le consiguió una; y con gran pompa se celebró la boda en la casa del cura.
En la primera noche, el lagarto se lanzó sobre su esposa y la devoró.
Cuando el sol despuntó, en el lecho nupcial no había más que un viudo durmiendo, rodeado de huesitos.
Y después el lagarto exigió otra mujer.
Y hubo nueva boda, y nueva devoración.
Y el glotón necesitó otra más. Y así.
Novias, no faltaban.
En las casas pobres, siempre había alguna hija sobrando.
Con la barriga acariciada por el agua del río, Dulcidio duerme la siesta.
Cuando abre un ojo, la ve.
Ella está leyendo. Él nunca en su vida ha visto una mujer con anteojos.
Dulcidio arrima la nariz
-¿Qué lees?
Ella aparta el libro y lo mira, sin asombro, y dice: 
-Leyendas.
-¿Leyendas?
-Voces viejas.
-¿Y para qué sirven?
Ella se encoge de hombros:
-Acompañan -dice.
Esta mujer no parece de la sierra, ni de la selva, ni de la costa.
-Yo también sé leer - dice Dulcidio.
Ella cierra el libro y da vuelta la cara. Cuando Dulcidio le pregunta quién es y de dónde, la mujer desaparece. 
El domingo siguiente, cuando Dulcidio despierta de la siesta, ella está allí. Sin libro, pero con anteojos. 
Sentada en la arenita, los pies guardados bajo las muchas polleras de colores, ella está muy estando, desde siempre estando; y así mira al intruso ése que lagartea al sol.
Dulcidio pone las cosas en su lugar. Alza una pata uñuda y la pasea sobre el horizonte de montañas azules:
-Hasta donde llegan los ojos, hasta donde llegan los pies. Todo. Dueño soy.
Ella ni echa una ojeada al vasto reino y calla. Un silencio muy.
El heredero insiste. Las ovejitas y los indios están a su mandar. Él es amo de todas estas leguas de tierra y agua y aire, y también del pedazo de arena donde ella está sentada:
- Te doy permiso -concede. 
Ella echa a bailar su larga trenza de pelo negro, como quien oye llover, y el muy saurio aclara que él es rico pero humilde, estudioso y trabajador, y ante todo un caballero con intenciones de formar un hogar, pero el destino cruel quiere que enviude.
Inclinando la cabeza, ella medita ese misterio.
Dulcidio vacila. Susurra: -¿Puedo pedirte un favor? Y se le arrima de costadito, ofreciendo el lomo. -Ráscame la espalda -suplica- que yo no llego.
Ella extiende la mano, acaricia la ferruginosa coraza y elogia:
-es una seda. 
Dulcidio se estremece y cierra los ojos y abre la boca y alza la cola y siente lo que nunca. Pero cuando da vuelta la cabeza, ella ya no está. 
Arrastrándose a toda velocidad a través del pajonal, la busca al derecho y al revés y por los cuatro costados. No hay rastros.
Y el domingo siguiente, ella no viene a la orilla del río. Y tampoco viene el otro domingo, ni el otro. Desde que la vio, la ve .Y nada más ve. El dormilón no duerme, el tragón no come. La alcoba de Dulcidio ya no es el feliz santuario donde él reposaba amparado por sus difuntas esposas. Las fotos de ellas siguen allí, tapizando las paredes de arriba a abajo, con sus marcos en forma de corazón y sus guirnaldas de azahares; pero Dulcidio, condenado a la soledad, yace hundido en las cobijas y en la melancolía. Médicos y curanderos acuden desde lejos, y ninguno puede nada ante el vuelo de la fiebre y el derrumbe de todo lo demás. 
Prendido a la radio a pilas, que le ha vendido un turco de paso, Dulcidio pena sus noches y sus días suspirando y escuchando melodías pasadas de moda. Los padres desesperados, lo miran marchitarse. Él ya no exige mujer como antes exigía:
 -Tengo hambre. 
Ahora suplica: -Yo soy un pordiosero del amor, y con voz rota, y alarmante tendencia a la rima, musita homenajes de agonía a la dama que le ha robado la calma y el alma.
Toda la servidumbre se lanza a buscarla. Los perseguidores revuelven el cielo y la tierra, pero ni siquiera se sabe el nombre de la evaporada, y nadie ha visto jamás a ninguna mujer de anteojos en estos valles, ni más allá. En la tarde de un domingo, Dulcidio tiene una corazonada. Se levanta, a duras penas, y de mala manera se arrastra hasta la orilla del río. Y allí está ella. Bañado en lágrimas, Dulcidio declara su amor a la niñacha desdeñosa y esquiva, confiesa que de sed perezco por las mieles de tu boca, proclama que ni tu olvido merezco, palomita que me aloca, y la abruma de lindezas y arrumacos. Y se viene la boda. Todo el mundo agradecido, porque ya el pueblo lleva largo tiempo sin fiesta y allí Dulcidio es el único que se casa.
El cura hace precio, por tratarse de un cliente tan especial. Gira el charango alrededor de los novios y suenan a gloria el arpa y los violines. Se brinda por el amor eterno de la feliz pareja, y ríos de ponche corren bajo las ramadas de flores.
Dulcidio estrena piel nueva, rojiza en el lomo y verdiazul en la cola prodigiosa. Y cuando los dos quedan al fin solos, y llega la hora de la verdad, él ofrece:
-Te doy mi corazón. Písalo sin compasión. Ella apaga la vela de un soplido, deja caer su vestido de novia, esponjoso de encajes, se saca lentamente los anteojos y le dice:
-No seas huevón. Déjate de pendejadas. De un tirón lo desenvaina y arroja la piel al suelo. Y abraza su cuerpo desnudo, y lo arde.
Después, Dulcidio se duerme profundamente, acurrucado contra esta mujer, y sueña por primera vez en la vida. Ella se lo come dormido. Lo va tragando de a poquito, desde la cola hasta la cabeza, sin hacer ruido ni mascar fuerte, cuidadosa de no despertarlo, para que él no vaya a llevarse una fea impresión.

10.2.18

....el miedo....




Una mañana, nos regalaron un conejo de indias.
Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.

Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.


Eduardo Galeano

....espera al final....





....espera al final....


5.2.18

....los nadies....


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano

4.10.17

....gracias a la vida....




20.3.17

....caliente caliente....






....La fortuna de tenir un germà diferent....


....«Si sents pena, el problema el tens tu, no ells»....

Giacomo Mazza­­riol (Castel­franco Veneto, Itàlia, 1997) no ha aconseguit mai acostumar-se a les mirades de condescendència que sovint li dedica la gent quan el veu pel carrer de la mà del seu germà Giovanni, que va néixer sis anys després que ell amb síndrome de Down. A la cua del súper els cedeixen el lloc, en els transports públics els deixen lliures els seients i si hi ha una aglomeració a la via pública els obren pas. «Sé que ho fan amb bona voluntat, però moltes vegades et miren amb pena, com dient: ‘passeu, nois, que prou desgràcia teniu amb això vostre», observa.
Coneix bé el sentiment que s’amaga darrere d’aquestes mirades de falsa compassió perquè ell mateix va participar d’aquesta manera freda i distant d’aproximar-se a la particular manera de ser del seu germà. Li va passar durant l’adolescència, època donada al vertigen i la fúria, i a creure veure certeses on només hi ha preguntes. De cop i volta, la complicitat amb què s’havia estat relacionant amb Giovanni des del seu naixement es va tornar incomoditat i estranyesa, rancor i distància. «Estava enfadat perquè jo no havia triat tenir un germà així, em sentia desgraciat i avergonyit», recorda.

"Quan entres en la seva lògica, el que és estrany es torna genial i divertit", diu Giacomo Mazzariol

Aquella fogonada tèrbola li va durar poc, amb prou feines uns mesos, però va ser suficient per descobrir com miren els ulls dels que prefereixen preservar les distàncies amb el diferent abans que aproximar-s’hi per entendre’l i acceptar-lo. Giacomo va seguir jugant amb el seu germà com havia fet des que era un nadó i van continuar gravant i pujant a Youtube vídeos casolans en què es burlaven amb comicitat de les situacions de la vida quotidiana. De la vida de tots dos, sense remarcar diferències.

FALSA ENTREVISTA

Fa dos anys, Mazzariol va decidir gravar el seu germà fent una falsa entrevista de feina que va anar complementant amb seqüències del seu dia a dia. Amb subtil ironia, Giovanni es declara en la gravació un perfecte inútil per fer qualsevol tasca, encara que els plans de la seva vida diària desmenteixen les seves paraules. Inesperadament, el vídeo, titulat 'The simple interview', va començar a rebre visites. Primer mil, després deu mil, després cent mil… «I es va desfermar la bogeria. Van començar a trucar-me de la premsa perquè els parlés del meu germà i cada dia rebia desenes de missatges de persones que em donaven les gràcies per haver-los ensenyat a veure amb normalitat una cosa tan normal, però que a vegades mirem amb estranyesa i distància, com és la síndrome de Down», explica.

UN 'BEST-SELLER'

A la vista de l’impacte mediàtic que va tenir la seva història, una editorial italiana li va proposar explicar-la en un llibre, del qual ja ha venut 100.000 exemplars al seu país i que ara ha sigut publicat en català i castellà pel segell Nube de tinta. A 'El meu germà persegueix dinosaures', Mazzariol es remunta al moment de la seva infància en què els seus pares els van anunciar a ell i a les seves dues germanes que tindrien un nou germanet. El pas dels anys li va fer veure que Giovanni no seria el company amb qui fer les males passades que feia d’igual a igual amb els seus col·legues de l’escola. No obstant, el seu germà el va obrir a un món de fantasia i imaginació desbordada que cap dels seus amics del carrer podia mostrar-li.
«Quan entres en la seva lògica, el que és estrany es torna genial i divertit. Si juguem a fet i amagar, ell s’amaga darrere una porta de vidre i jo darrere la pota de la taula. Si anem al súper a comprar, s’acomiada de la família com si se n’anés de viatge a Amèrica. Si es compra un gelat, rebutja el canvi perquè diu que ja no necessita els diners. Hi ha coses que no pot fer, però ell és el primer que detecta quan em trobo malament», revela.
Mazzariol, que ara estudia Filosofia i escriu un guió per portar la història del seu germà al cine, reconeix que no s’havia imaginat mai sent un defensor de la causa de la síndrome de Down, de la qual dimarts que ve, 21 de març, se celebra el dia mundial, però van ser les mirades del carrer les que el van incitar a fer-ho. «Tant de bo això serveixi perquè la gent superi l’estigma. Respectar el diferent no consisteix a cedir-li el seient a l’autobús, sinó a acostar-t’hi i acceptar el seu món. Si sents pena al veure un noi amb Down, el problema el tens tu, no ell», avisa el jove italià.




13.10.16

....aprendre a aprendre....


....En un taller de ceràmica, un infant amb els dits haurà de donar forma al fang per provar de crear un gerro. Ho intentarà una vegada i una altra, amb una destresa que només s'afina a còpia d'anar-ho provant. D'esforçar-s'hi. De ser perseverant. El seu educador, que d'alguna manera també li fa de mestre, des de la distància justa li transmet el que és imprescindible per educar: confiança i temps. Per aprendre amb seguretat i amb paciència.... 







The Potter from Josh Burton on Vimeo.

5.2.16

....super diverso mario....


....¿¿¿¿cómo sería el hábitat de super mario o de cualquiera si estuviera adaptado para todas las personas????....